"Hasta ha puesto la eternidad en su corazón" (Eclesiastés 3:11).

¿Cómo supero su muerte?

A todos nos afecta profundamente la perdida de nuestros seres amados, y cada uno reacciona a ella de maneras muy diversas. Ahora bien puede ser especialmente difícil de entenderla y expresarla en la adolescencia. Por eso en este artículo hablaremos de algunas sugerencias prácticas para enfrentar esta situación.

"Lo que siento es demasiado fuerte". Es normal sentirse así. Es totalmente comprensible tener todo tipo de sentimientos cuando nos enfrentamos a la muerte. Es algo que aunque pasen muchos siglos el ser humano no acepta la muerte, así que es normal que tampoco podamos aceptarla (Eclesiastés 3:11).

"Cuando falleció mi tío me quedé en shock, y estuve así por mucho tiempo. Era la primera vez que perdía a alguien cercano, y la noticia me cayó como un balde (cubo) de agua fría” (Nadine).

“De nuestra familia cercana, mi hermana y yo fuimos las únicas que no estuvimos presentes cuando falleció mi abuelo. Después de su muerte, me sentí culpable. Sentí que no me despedí de él como me hubiera gustado” (Adriana).

“Un matrimonio muy amigo de la familia murió en un accidente de tránsito. Después de eso, cada vez que alguien de mi familia salía de la casa, me daba miedo porque pensaba que él o ella también podrían morir” (Jared).

Estos breves comentarios nos dejan ver que los sentimientos como el enojo, la culpabilidad, la tristeza o la sorpresa absoluta son totalmente normales durante todo el proceso de duelo. Así que no luche contra ellos, ni se sienta mal por lo que está sintiendo, poco a poco dejaran ser tan fuertes estos difíciles sentimientos.

Una ayuda infalible es hablar con un buen amigo, no solo le ayudara a entender mejor como se siente, también le dará ánimo para seguir adelante. La palabra de Dios asegura que un buen amigo “es un hermano en tiempos de angustia” (Proverbios 17:17).

No es necesario que deje de hablar de la persona. Cuando se sienta listo y tenga el deseo recuérdela, hable sobre las cosas buenas que hacían juntos, o incluso puede escribirlas, quizás le guste hacer un colach con sus momentos más felices y así tener en mente lo bueno que vivieron juntos. (Seguirá la próxima semana).